Antecendentes
de la Creación de la Autoridad de Cuenca del Río Azul
En 1969,
como consecuencia de una gran creciente, los gobiernos de Chubut y Río Negro
solicitaron al Instituto de Ordenación de Vertientes e Investigaciones
forestales (IOVIF)
dependiente
de la Universidad de la Plata la realización de un Plan de Ordenación de Cuencas
y Vertientes de los ríos Azul, Quemquemtreu y Epuyén, y la elaboración de un
Plan Inmediato de Corrección de las áreas directamente afectadas.
Este trabajo
realizó un acertado diagnóstico en el que propone la realización de diversas
obras de tratamiento agroforestal, control de laderas, corrección de cauces y
atenuación de crecidas, a ser encaradas por un organismo interprovincial a
crearse. Por dificultades financieras no fue posible su continuación a los
niveles de proyecto y construcción.
En el año
1973 funcionó brevemente un "Consejo Interprovincial para el estudio y
Planificación de Areas Comunes (CIEPAC), que realizó recomendaciones en el mismo
sentido.
En 1975 la
Subsecretaría de Recursos Hídricos, invitó a las Provincias del Chubut y Río
Negro a constituir un Comité de Cuenca Hídrica, no llegando a concretarse tal
iniciativa.
En 1981 la
Dirección General de Estudios y Proyectos elaboró un Plan de Obras de Control de
Crecidas para el río Quemquemtreu, que no llegó a concretarse.
Durante los
años 1981, 1982 y 1983 se produjeron grandes avances en la constitución de una
Comisión Técnica Interjurisdiccional para la Región Hidrográfica del Puelo en la
que, con la participación de representantes de la Dirección General de Estudios
y Proyectos de la Provincia de Chubut, del Departamento Provincial de Aguas de
Río Negro y de la Subsecretaría de Recursos Hidricos de la Nación, se llegó
hasta la formulación y presupuesto de un Plan de Acción para el control de los
recursos hídricos de la cuenca.
Lamentablemente
dicha Comisión no llegó a institucionalizarse en los niveles superiores de
gobierno constituyendo el Comité de Cuenca.
En el marco
de ls actividades desarrolladas para la concreción de dicho comité, y con el
apoyo del Instituto Italo Latino Americano (IILA) en el año 1982 visitaron la
zona los profesionales de la Universidad de Padova Sergio Fattorelli y Donato
Nadin, quienes dejaron un interesante informe sobre los problemas de ordenación
de vertientes en la región.
En el año
1993 hubo un nuevo intento por lograr la institucionalización del Comité de
Cuenca pero el mismo no pasó de los contactos entre los niveles técnicos de la
Dirección de Recursos Hídricos de Chubut y del Departamento Provincial de Aguas
de Río Negro.
En los
últimos años, en el contexto de la integración regional con Chile, viene
actuando una Comisión para el desarrollo de la cuenca internacional del Puelo,
habiéndose realizado varias reuniones a ambos lados de la cordillera, en las que
representantes de los dos países manifiestan su intención de promover el
desarrollo regional, mediante la creación de vías de comunicación, la
intensificación de la explotación de los recursos naturales y el incremento del
comercio internacional.
Problemática
Mientras se
desarrollaba el proceso anteriormente descripto, en los últimos 25 años se
intensificó la deforestación para la explotación maderera, se destinaron nuevas
tierras para el aprovechamiento ganadero, se expandió la actividad
agrícola. Se realizaron trabajos de
canalización de los cursos de agua que atraviesan áreas urbanizadas, en
las zonas de las cabeceras y cauce medio de los ríos Azul y Quemquemtreu.
Al mismo
tiempo, en el curso inferior se procedió a utilizar para la actividad
agropecuaria, industrial o de viviendas urbanas, zonas que conforman el valle
activo y cauce de los ríos, sin atender a la función natural que esas áreas
deben cumplir para la disipación de la energía transportada por el agua y los
materiales que arrastra, especialmente durante las crecidas.
El continuo
desarrollo de las acciones descriptas en el primer párrafo han incrementado los
procesos de erosión y torrencialidad a que se ve sometido el tramo inferior de
la cuenca, sumado a que las descriptas en el segundo párrafo llevan a la
asunción de riesgos de daños por inundación cada vez mayores, que han conducido
a la población de Lago Puelo aguas abajo, y a El Bolsón, aguas arriba, a
situaciones dramáticas durante los pulsos estacionales de invierno, sometiendo a
la comunidad a serio peligro y constituyendo una verdadera limitación para su
desarrollo socioeconómico.
El
crecimiento urbanístico obrado tanto en el casco céntrico de los pueblos, con
asentamientos de bajos recursos y carencia de servicios al margen de las riberas
(Quemquemtreu en El Bolsón) como de sus áreas suburbanas más próximas, han ido
sobreocupando progresivamente áreas bajas, planicies inundables o de dominio del
río en crecidas, que las afectan en distintos grados bien por inundabilidad,
bien por correntadas de desbordes y erosiones de márgenes.
Año tras año
se suceden en los valles poblados donde fluyen estos ríos, situaciones de
emergencia que son atendidas por las Provincias y Municipios, destinándose partidas de dinero
para paliara las consecuencias de las catástrofes y para la construcción de
pequeñas obras de defensa que, fuera del marco de un proyecto de ordenamiento
integral, resultan insuficientes para brindar una efectiva protección.
Acciones
Puntuales Desarrolladas en la Protección de Costas
Desde sus
inicios, los antiguos pobladores impusieron defensas, generalmente consistente
en obras longitudinales reforzadas con mimbres y álamos, muchas de las cuales
aún perduran.
En las
últimas décadas y con el crecer del sector suburbano de los pueblos, en el tramo
inferior de la cuenca se desarrollaron defensas de mayor envergadura, tales como
obras longitudinales o espigones de gaviones, cajones de alambres, troncos y
piedras. A intervalos irregulares, se ejecutan limpiezas, canalizaciones y
movimientos de bancos de sedimentos y sauces del interior del cauce con
topadoras.
Aguas arriba
y en el tramo que amenaza la población de El Bolsón, se han venido realizando
depósitos de material para la contención y el trabajo de dragado de lechos, pero
todo ello en forma intuitiva, como paliativos, con pobres resultados en la
práctica, carentes de eficiencia, e incluso empobrecedores y limitantes de las
terrazas de disipación.
Las
inundaciones periódicas derivadas de la creciente ocupación de áreas inundables
es hoy sin duda una de las principales variables ambientales de planificación en
el crecimiento de áreas urbanas. Un sinnúmero de fracasos de la ingeniería
tradicional para resolver con obras de infraestructura las emergencias hídricas
por crecidas, sea en el área de llanuras como de Montaña, y los altos costos
asociados para afrontar con éxito el control de las mismas ha generado una
conciencia científica creciente de armonizar el crecimiento y ocupación de tales
áreas en conviviencia con el río, su valle inundable y el paisaje, introduciendo
la menor alteración posible de la situación y régimen natural de su cauce y
cuenco.
Las obras de
limpieza y canalización del cauce son de respuesta limitada y efímera, cuando no
de un impacto negativo a los resultados que se esperan. Si bién logran en
general efectos paliativos en crecidas menores, suelen introducir alteraciones
antrópicas y efectos no deseados
aguas abajo
de la canalización, que meritúan se efectúen en el item siguiente consideraciones en particular sobre sus
características y resultados.
En los años
recientes, los reclamos de solución al agravamiento de los problemas de
inundabilidad de áreas urbanas y suburbanas en producción, generaron distintos
anteproyectos y proyectos, los cuales han sido ya referidos y considerados como
antecedentes en el presente trabajo. A raíz de lo mencionado, y como
consecuencia de la última inundación ocurrida en julio de 1997, recientemente
las autoridades técnicas en materia de recursos hídricos de las Provincias (DPA
Río Negro y Corfo Chubut ), el día 12 de diciembre de 1997, reunidas en El
Bolsón en torno al Convenio de Cooperación Técnica suscripto entre los
Gobernadores de las Provincias de Río Negro y Chubut, crearon y constituyeron la
Autoridad de Cuenca del Río Azul(ACRA).
A
continuación se transcribe el texto del acta constitutiva de la Autoridad de
Cuenca del Río Azul.
ACTA CONSTITUTIVA
En
la localidad de El Bolsón, Provincia de Río Negro a los 12 días del mes de
Diciembre de 1997, se reúnen el Superintendente General del Departamento
Provincial de Aguas Ing. Fernando ERICA y el Director Regional Oeste de CORFO
CHUBUT Sr. Jorge FRANICH, en representación de su Presidente Jorge SALOMONE,
teniendo en consideración el Convenio de Cooperación Técnica suscrito por los
Gobernadores de las Provincias de Río Negro y Chubut el 16 de Octubre del
corriente, DECIDEN :
PRIMERO :
Constituir la Autoridad de Cuenca del Río Azul (ACRA) como responsable y
ejecutora de los propósitos del Convenio.
SEGUNDO :
Dejar integrado el Consejo de Gobierno de la ACRA conforme lo establecido por la
cláusula quinta del Convenio.
TERCERO :
Teniendo en cuenta que la cuenca del Río Azul es una subcuenca de la Cuenca
Internacional del Puelo, poner en conocimiento de las Autoridades Nacionales el
Convenio suscrito y la constitución de la Autoridad de Cuenca del Río Azul,
poniendo a su disposición los resultados de los estudios e investigaciones que
se desarrollen, e invitándolos a participar de sus actividades del modo acordado
en la cláusula Primera del Convenio.
CUARTO :
Tomar nota de las designaciones realizadas por el Departamento Provincial del
Agua (Ing. Sergio Quiriconi, titular, Ing. Gabriel Sorá, alterno), la Corporación de Fomento del Chubut (Ing.
Agr. Alejandro Sorondo, titular Ing. Norberto Machlin, alterno), y de la Municipalidad de Lago Puelo (Sr.
Alejandro Barzi). En cuanto a la designación del representante por el Municipio
de El Bolsón, el Sr. Intendente Municipal procederá a efectivizarla en los próximos días, en razón
de su reciente asunción al cargo.
QUINTO :
Tener por constituido el Comité Ejecutivo y sortear de acuerdo a lo establecido
en la cláusula novena del Convenio, la Presidencia del mismo. Una vez realizado
el sorteo, corresponde dicha responsabilidad al representante de la Provincia de
Río Negro.
SEXTO :
Encomendar al Comité Ejecutivo la redacción del Estatuto de la ACRA y su
reglamento interno, los que serán elevados al Consejo de Gobierno en un plazo de
sesenta días.
SEPTIMO :
Encomendar al Comité Ejecutivo :
1) La
Recopilación de Antecedentes acerca de los estudios, proyectos y obras
hidráulicas existentes en el ámbito de la cuenca.
2) La
evaluación preliminar del estado general del aprovechamiento del agua, peligro
de inundaciones y situación ambiental en
la cuenca.
3) La
elaboración de una propuesta de plan de trabajo, presupuesto de erogaciones y
cálculo de recursos para el año 1998.
4)
Definir la comunicación decidida en apartado tercero, en lo referente al área a
través de las que se canalizará , como al contenido y forma de la misma.
No
siendo para más, y previa lectura y
ratificación de las partes, se firman tres (3) ejemplares de conformidad en el
lugar y
fecha indicados en el encabezamiento,
suscribiendo también la misma el Sr.
Intendente Municipal de El Bolsón.
La sucesión
de hechos consumados en el crecimiento y expansión urbana y el desarrollo de la
colonia rural, conforman los condicionantes más importante en el programa a
implementar por la ACRA, que apunta a alcanzar los objetivos que se detallan a
continuación.

Objetivos de la Autoridad de Cuenca del
Río Azul
Objetivo General
Encarar
acciones conjuntas entre las partes signatarias para concretar y ejecutar el
estudio para el ordenamiento y desarrollo de la cuenca hidrográfica del río
Azul; instrumentándose además la puesta en ejecución de las obras hidráulicas
que recomiende el referido estudio (para concretar esta aspiración se prevé la
posibilidad de realizar convenios de asistencia técnica y financiera con la
Nación).
Estudios a realizar como primer paso hacia el manejo (gestión) de la
cuenca
1. Sistema integral de registro
hidrológico y meteorológico.
2. Relevamiento de
aprovechamientos hídricos existentes y factibles, y su relación con los usos
posibles de la cuenca.
3. Estabilización de los cauces y
márgenes de los ríos.
4. Normalizar el uso de tierras
ribereñas y la explotación de los recursos naturales con relación a la
influencia y alteraciones que pueden ejercer sobre el escurrimiento fluvial y el
control de cauces.
5. Prevenir las posibilidades de
contaminación.
6. Mantenimiento del equilibrio
ecológico.
7. Estudios y proyectos de
infraestructura hidráulica.
8. Evaluar pautas de asignación
de cupos de utilización de agua a cada jurisdicción.
Reflexiones respecto a las
Responsabilidades y Acciones de la ACRA
Desde
el punto de vista de aplicación, la ACRA es un
organismo conformado por técnicos locales y provinciales unidos bajo el
criterio de que “la solución definitiva
de los problemas del río Azul debe encarase desde un criterio holístico”, es
decir, abocarse a un tratamiento integral e interjurisdiccional de la cuenca,
como único modo posible de alcanzar soluciones definitivas y seguras. El tema se
observa técnicamente, con plena conciencia de las negativas consecuencias que
genera aguas abajo, tocar los lechos o corregir parcialmente sectores del cauce,
aguas arriba.
Para tal
fin, este flamante organismo decidió unánimemente invertir sus esfuerzos en
primer lugar y antes de toda acción o proyección de obras, abocarse a la
elaboración de un Modelo Hidrodinámico de la Cuenca del río
Quemquemtreu/Azul. Así se procedió a la firma de un convenio de asistencia
técnica con la AIC, por medio del cual, a partir de las mediciones pertinentes y
el registro de la data topobatimétrica de estos ríos en ambas jurisdicciones y
bajo un mismo sistema, se podrá cargar el poderoso programa de modelado
hidrodinámico con que la mencionada Autoridad de Cuenca del Limay, Neuquén y
Negro cuenta, permitiendo predecir la conducta de esas corrientes superficiales
cuando traigan mayor carga hidráulica o sólida, delimitar las planicies
inundables, los cauces alternativos, las líneas de ribera y definir las obras
recomendables a ser realizadas en su cauce y en sus riberas.
Resistiéndose
a encausar obras paliativas, salvo aquellas de defensa de las costas,
terraplenes, tendiendo a proteger los sectores más inmediatamente amenazados,
los que quedarán definitivamente protegidos, reasentados o controlados por obras
hidráulicas adecuadas, a partir de los resultados de los estudios hidrodinámicos
pertinentes para dar definición integral al problema.
Entretanto,
se ha abrazado el criterio de no mover una sola piedra del lecho, y únicamente
elevar las defensas de las costas, preferentemente engavionando con colchonetas
de alambre, hasta que el resultado de los estudios indique las obras civiles
recomendables a proyectarse. Entendido que aflojar el lecho del río significa
aumentar el acarreo de sólidos aguas abajo, se ha decidido frenar todo trabajo
de ese tipo, hasta contar con el modelo hidrodinámico mencionado, el cual, con
la data planimétrica, geológica, geomorfológica, edafológica, la calidad de los
suelos y vegetación de las costas, brindará soluciones recomendables dentro de
un formato ideal, permitiendo predecir y determinar las conductas que los ríos
puedan tener durante las futuras posibles crecidas extraordinarias.
Otro
objetivo de la ACRA es apuntar a instalar con una red integral de monitoreo
hidrometeorológico que permita dar alerta temprana a crecidas de punta.
Financiación
La AIC
representa un modelo de autoridad poderosa, financiado por regalías directas que
brinda la generación de energía eléctrica de los embalses de la enorme cuenca
interprovincial del Comahue.
El caso de
la ACRA, enteramente distinto, es una entidad naciente con poca esperanza de
obtener regalías directas de una generación inexistente, o incipiente. Sin
embargo, de estarse utilizando o por utilizarse caudales de la cuenca para la
generación eléctrica pública, habrá que establecer las reglas y pautas legales
para que se le otorguen las regalías de lo producido, con las aguas bajo su
cargo.
Entretanto,
además de las tareas técnicas pertinentes mencionadas, tal como lo hemos
descripto, la ACRA tendrá que ocuparse de gestionar los fondos para financiar su
propia gestión y aquellos que se destinen a las erogaciones que surjan de dicho
estudio, mientras éste se realiza, y una vez logrado, encausar la gestión de los
recursos para las obras civiles que dicho estudio hidrodinámico indique. Para
ello sus miembros están abocados en estudiar posibilidades y generar ideas para
lograr autofinanciación. Esa estrategia apunta a alcanzar en tiempo y forma a
implementar las medidas concretas que los estudios técnicos recomienden.